
Medición y verificación de ahorros energéticos: conoce tus resultados reales
Conoce todos los pasos para la medición y verificación de ahorros energéticos.
Tu estrategia de eficiencia energética no puede ser exitosa sin el paso de medición y verificación. En este artículo te contamos todo lo que necesitas saber sobre el tema.
Las empresas que implementan un Sistema de Gestión Energética y toman medidas para ahorrar suelen toparse, hacia el final de proceso, con un gran problema: no logran establecer cuáles fueron resultados reales con claridad. Siempre que exista una iniciativa que busque la eficiencia energética, debe considerarse la medición y verificación.
No basta solo con implementar el SGE, rastrear oportunidades y aplicarlas.
Medir los resultados y expresarlos de forma clara es tan importante como todo lo anterior.
Esto te permitirá demostrar los ahorros, las emisiones evitadas y el beneficio económico acumulado durante el año.
Sigue leyendo para conocer qué es la medición y verificación, cómo aplicarla y cuáles son los estándares internacionales para hacerlo.
¿Qué es la medición y verificación de ahorros energéticos?
Frecuentemente, se recurre a auditorías energéticas previas a la implementación de un SGE. Luego, se ponen en marcha las recomendaciones y se confía en que todo está funcionando como debiera.
Sin embargo, esta práctica no es del todo rigurosa, ya que se pierde de vista la medición y verificación de los ahorros. Al no tener claridad de los resultados, se cae en una gran desconfianza respecto del proceso.
Seguramente, hayas visto la sigla M&V en alguna ocasión. Esta hace referencia a la Medición y Verificación y es un paso importante si quieres ver los resultados de las inversiones en eficiencia energética. La M&V es primordial para establecer cuánto ahorro proviene de la intervención energética que realizaste.
Lo más común es hacer un cálculo entre tu línea base y el consumo posterior. Si aún no tienes claro el concepto de línea base y su importancia, te recomendamos que revises este artículo.
Los cálculos pueden ser realizados de manera interna o externa, dependiendo del grado de validación que se hayan planteado como organización cuando elaboraron su Plan de Eficiencia Energética.
En esta etapa, muchas empresas optan por contratar a un gestor energético externo que valide los ahorros energéticos y otras prefieren que quien ocupa ese cargo internamente lo haga. Más allá de eso, la gestión energética juega un rol clave, ya que permite demostrar el impacto del SGE, y justificar las decisiones pasadas y futuras respecto a eficiencia energética.
Los resultados de la M&V son la llave para optar a financiamiento e incentivos, y para darle credibilidad a todo el proceso.
Existen protocolos internacionales para la M&V y también algunos instaurados por cada país. Sigue leyendo y te contamos los detalles.
¿Por qué es clave implementar la M&V en tu estrategia energética?
El mercado actual ofrece muchas soluciones para lograr un ahorro energético considerable. Sin embargo, muchas de ellas no cuentan con una garantía rigurosa que demuestre los reales ahorros que entrega. Entonces, ¿cómo podemos saber el impacto real de una medida concreta de ahorro energético?
Ahí es que entra en juego la M&V, que nos permite:
- Otorgar transparencia a nuestro SGE
- Medir la fiabilidad de las estrategias de ahorro energético
- Conocer los beneficios individuales de cada oportunidad de eficiencia energética
Además, una correcta medición y verificación traerá beneficios económicos, ya que te permitirá monetizar los ahorros y analizar la rentabilidad de las inversiones realizadas.
¿Por qué es importante discriminar las medidas efectivas?
Un sistema de gestión energética (SGE) es circular. Es decir, no termina con la implementación de las medidas de ahorro energético. Hay que evaluar y volver a empezar. Esta evaluación a través de la M&V hará que no partas desde cero, porque podrás conocer:
- Cuáles fueron las medidas efectivas
- Cómo optimizar los recursos
- Qué estrategias utilizar para maximizar los beneficios
En pocas palabras, te ayudará a conocer qué se hizo bien y qué se hizo mal. Con base en esos resultados de medición, podrás realizar ajustes y tomar medidas que apunte a la mejora continua. Cerrarás el círculo para volver a empezar.
Gracias a la M&V, este reinicio no será a ciegas. Ahora tendrás datos duros para tomar decisiones informadas de tus próximas estrategias de eficiencia energética. Podrás analizar propuestas de inversión y gestionar tus recursos de forma inteligente. Esto es esencial, sobre todo en contextos en los que se cuenta con un presupuesto limitado.
El protocolo IPMVP: estándar global para la medición y verificación
Un punto importante es asegurar la precisión y confiabilidad en la medición de resultados. Para ello, lo más recomendado es usar protocolos establecidos. La Efficiency Valuation Organization (EVO) ha desarrollado el protocolo IPMVP. Este es uno de los más reconocidos a nivel internacional.
El IPMVP define métodos estándar para la evaluación del desempeño energético.
Básicamente se trata de un estándar con reglas claras, que indican cómo medir aquello que ya no se puede medir, porque no podemos medir esa energía que se dejó de consumir.
Como la energía que queremos medir, la ahorrada, ya no existe, el protocolo propone cuatro opciones para saber cuánto se dejó de consumir: A, B, C y D.
¿Qué mide cada opción del IPMVP?
Opción A: Verifica de forma aislada la medida de eficiencia energética. Normalmente, se mide un parámetro clave en la instalación de forma puntual o continuada. Para llevar adelante esta opción, se deben aportar datos históricos.
Opción B: Verifica de forma aislada, pero midiendo todos los parámetros. Se mide de manera directa en la instalación de forma continuada o puntual.
Opción C: Verifica la instalación completa. El ahorro es en función del consumo energético total de la instalación. La medición debe de ser constante durante todo el período en el que se pretende crear ahorros energéticos.
Opción D: Se hace una simulación calibrada del consumo energético de toda la instalación o parte de ella.
Cada opción se adapta a las necesidades de verificación de tu SGE. Debes escoger la más adecuada para tus necesidades.
El IPMVP no es el único protocolo
Hay más formas estandarizadas de hacer una M&V. Te dejo una lista otros cinco protocolos que puedes aplicar de acuerdo a tus necesidades:
- ASHRAE Guideline 14
- ISO 50001
- Protocolo de desempeño de energía federal (FEMP)
- ISO 50015
- Certificación de Ahorros de Proyectos Energéticos (CAPE) (Estándar en Chile)
¿Cómo hacer una M&V efectiva?
Llevar adelante medidas y verificaciones que arrojen resultados confiables depende no solo del protocolo que utilices sino que también de los datos que hayas reunido y cómo lo hayas hecho.
Aquí tienes una serie de recomendaciones que te pueden ayudar:
- Establece una línea base confiable: este paso es uno de los primeros que tienes que dar al iniciar tu SGE. Sin él, no tendrás parámetros de comparación y no podrás saber el impacto de tus medidas.
- Asegura la calidad y frecuencia de la medición: contar con instrumentos de medición confiables es esencial. Si tu presupuesto lo permite, intenta ir más allá de los recibos de energía eléctrica y otros indicadores de consumo genérico. Instala instrumentos de medición adecuados para tu proceso productivo.
- Controla las variables independientes: hay variables externas a tus procesos productivos que debes tomar en cuenta, como temporadas altas y bajas de producción, el clima a lo largo del año y el nivel de ocupación de las instalaciones.
- Documenta todo el proceso de M&V: tener registros de todas las implementaciones y mediciones periódicas hará que los procesos de auditoría y confección de reportes sea más ágil.
- Involucra al equipo técnico desde el principio: tu equipo será fundamental para hacer seguimiento a las medidas de ahorro energético.
Una forma más fácil y eficiente de seguir todas estas recomendaciones es un software de gestión energética como el que ofrece EMMA ENERGY. Si todavía no conoces lo que podemos hacer por ti, mira el demo de Medición y Verificación de Ahorros.
En el contexto actual, la sustentabilidad y la eficiencia energética son estrategias fundamentales para tu empresa. Para conocer el éxito real de las medidas implementadas, los gestores energéticos debe implementar medidas y verificación de ahorros de energía que avalen su eficacia.
Aplica las buenas prácticas que te recomendamos en este artículo para que tus M&V estén incluidas desde el inicio como un paso fundamental de tu SGE.
Finalmente, recuerda que aplicar un protocolo establecido para tus mediciones es lo que le dará validez y credibilidad a toda tu gestión energética. EMMA ENERGY puede ser tu aliada en la M&V, agendemos una reunión y conversemos sobre tus estrategias.

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